domingo, 16 de octubre de 2011

Región fuera de foco

Los recuerdos son una serie de diapositivas que se almacenan en nuestro cerebro, reconstruidas con ayuda del lóbulo frontal. Pero esa tarea no es perfecta: se escapan detalles que aunque no sean esenciales, sí distorsionan nuestra imagen de aquel momento. No puedo recordar la posición exacta en que me encontraba, ni lo que se me pasó por la mente al hacer la foto, pero en cambio el calor del sol en mis ojos no lo olvidaré.
La foto es un símil de un recuerdo. No puedo hundir la mano en el agua helada, no la noto escaparse a través de ella, acariciarme la piel. Las hojas no crujen por los pájaros saltando de rama en rama, no hay sudor en mi espalda por la empinada cuesta, si me doy la vuelta no lo veo a él sonriendo, diciendo que seremos como Indiana Jones. 
Tengo miedo a que mis recuerdos sean como las fotos, que se queden cortos, que sus bordes se recorten por el paso del tiempo hasta dejar solo un trozo de lo que fueron en verdad. Si algo los hizo importantes, merece la pena que continúen intactos, pero al final...todo se reduce a ser como las fotos: planas, imprecisas, a veces borrosas.

La vida es tan efímera como una fotografía, cuando nos damos cuenta, el objetivo ya no nos está enfocando.

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