domingo, 16 de octubre de 2011

Bienvenido Otoño

Hoy es un domingo que huele a otoño (al fin). Después de la racha de 30 grados hasta mediados de octubre, un poco de frío no viene mal. El aire fresco de la mañana, el olor a quemado (que no de magostos, sino de monte ardido)...todo me recuerda a esa época en la que los días menguan y solo apetece quedarse en cama, reaparecen las responsabilidades, se sacan las botas y abrigos del armario y el sol es un bien preciado del que se disfruta en pocas ocasiones.
A pesar de todo eso, siempre quiero que llegue el otoño. Cuando me toco la cara parece que está hecha de nieve, y me gusta esa sensación. Me imagino siendo una muñeca bonita de porcelana, con botitas rojas de charol y vestido baby-doll. Pienso : el otoño es para la gente delicada.
Luego se me reseca la piel, se me cortan los labios, me constipo y me paso los meses aprovisionándome de pañuelos y chocolate, hasta que ruego porque finalice el otoño/invierno y pueda quitarme las capas y capas de ropa que me hacen sentir como una cebolla llorica y desagradable.
Bienvenido Otoño!

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