Cuando somos pequeñitos confiamos en mamá, o en papá, o en dios, o en nuestro héroe favorito.
Al crecer confiamos en los amigos y nuestros padres son más nuestros iguales que nuestros superiores.
Al llegar a ese momento en el que eres adulto, parece que has andado sobre hielo durante años y te das cuenta de lo relativo que es confiar.
"Todos somos igual, todos tenemos algo que ocultar, historias prohibidas no aptas para menores de edad."
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