El agua se calma esos segundos de lucidez...y vuelta a empezar.
domingo, 17 de junio de 2012
Come away to the water (*)
Como la pólvora, esos pensamientos se desencierran de su caja (una caja que no sabíamos que existía), y se propagan en todo momento por la mente. Duermen por el día y despiertan inoportunamente en las horas más soñadoras para destruir el recuerdo a su paso. De repente un dolor. Una imagen. Una duda.
El agua se calma esos segundos de lucidez...y vuelta a empezar.
El agua se calma esos segundos de lucidez...y vuelta a empezar.
martes, 5 de junio de 2012
La orilla es una jaula (*)
Una historia inesperada.
- Mira, una vez un amigo mío me llevó al cementerio y me tuvo por allí dando paseos. Me miraba y me preguntaba: "¿A que es grande?". Yo le decía que sí, porque la verdad me parecía gigantesco. Mi amigo, que era un tío bastante curioso la verdad, me repetía una y otra vez la misma pregunta: "¿Pero a que es grande?, ¿a que hay muchísima gente aquí enterrada?". Yo llegó un momento en el que me percaté de que había algo detrás de esa visita, pero él no tardó en explicarme por qué me había llevado allí. "¿Ves a toda esta gente que está aquí? Pues han pasado por su vida sin pena ni gloria." Y me di cuenta de la tremenda razón que tenía.
¡HAZ ALGO!
Te encuentras algunas verdades por esquinas de la calle.
- Mira, una vez un amigo mío me llevó al cementerio y me tuvo por allí dando paseos. Me miraba y me preguntaba: "¿A que es grande?". Yo le decía que sí, porque la verdad me parecía gigantesco. Mi amigo, que era un tío bastante curioso la verdad, me repetía una y otra vez la misma pregunta: "¿Pero a que es grande?, ¿a que hay muchísima gente aquí enterrada?". Yo llegó un momento en el que me percaté de que había algo detrás de esa visita, pero él no tardó en explicarme por qué me había llevado allí. "¿Ves a toda esta gente que está aquí? Pues han pasado por su vida sin pena ni gloria." Y me di cuenta de la tremenda razón que tenía.
¡HAZ ALGO!
Te encuentras algunas verdades por esquinas de la calle.
lunes, 4 de junio de 2012
Clave de Do * VII * R
Rechazo invirtiendo el deseo efímero.
Horas sobre las caderas, sobre el dolor en el corazón. La ansiedad y la pausa son amigas en el cuarto, los lazos rotos rompen la mirada de consuelo. Mil y una, dos mil dos hasta un nuevo capicúa. Te querría hasta que acabasen todos los números de Pi, porque hay cuentos sin final.
Y tristes finales sin cuento.
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