Flores de algodón se deshacen en el aire. Ligero aroma a sal.
Batalla dura contra la prescripción a la infelicidad, rendición de las legiones y de la fe, ruptura de fronteras que duelen. El sol hoy no ha calentado, mañana lo hará la lluvia, y cada mañana que pasa es más lenta que la anterior. Una tregua a la angustia, a la quemazón en la garganta. Y cada noche es más cerrada, más apagada. Tan silenciosa que produce aire y duelo.
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