miércoles, 3 de octubre de 2012

Pum Bum Pan Pam

Mientras el salvajismo de unos sea justificado por el salvajismo de otros, no habrá lugar al entendimiento. Dicen que hay que defenderse en vez de poner la otra mejilla. Dicen que hay que luchar contra el enemigo.¿Defenderse de qué? ¿contra quién estamos peleando? Nos impiden la lucha por nuestros derechos, ¿pero es acaso una lucha tan pacifica como se quiere vender? NO. Es una lucha de prejuicios. No hay violencia justificable, como no hay decisiones fáciles. No hay visión amplia. Sólo prejuzgamos. Sólo vemos el propio interés. En vez de luchar contra un sistema de pensamiento individualista, egoísta y destructivo sólo demostramos cuan dentro está su veneno.
Nuestras voces no se escucharán porque gritemos, porque seamos uno o un millón. Simplemente se escucharán cuando a los que llevan la sartén por el mango les convenga. La guerra es en verdad entre los de abajo y su sudor y consecuencia no tocará apenas los trajes que visten los de arriba. Dejémonos de golpear, apedrear, insultar, escupir y humillar entre nosotros, porque así solo les seguiremos demostrando lo débiles que somos.

martes, 18 de septiembre de 2012

Uno de los nuestros

Gente tan diversa y plural, tan camaleónica que asemejan varias cosas que a la vez no son. Personas ciudadanas de todas partes, pero parte de ninguna. No se dan cuenta, o sí, de que no hay nada ubicuo ni ideas universales. Cuando pisas un terreno embarrado y caminas de un lado a otro, finalmente el lodo a alguien le va a estorbar, porque pretender pertenecer a donde no se pertenece sólo significa alargar más tiempo la ilusión antes de chocar con el cristal.

domingo, 29 de julio de 2012

En mis horas nacen solas las palabras que dispararé (*)

Es terrible el sentimiento de distancia, rareza. Corre con pavor por los mínimos recovecos de la mente, se precipita en aire convulso, arrebata la respiración y cae en chorro de palabras. Cómo ni por qué. Es tan pequeño, tan ínfimo y leve, el murmullo inaudible con el que escupe su presión. Tan imaginario, tan denso. Lo ajeno convertido en intrínseco por aleatoria e irónica diversión del destino.