Mientras el salvajismo de unos sea justificado por el salvajismo de otros, no habrá lugar al entendimiento. Dicen que hay que defenderse en vez de poner la otra mejilla. Dicen que hay que luchar contra el enemigo.¿Defenderse de qué? ¿contra quién estamos peleando? Nos impiden la lucha por nuestros derechos, ¿pero es acaso una lucha tan pacifica como se quiere vender? NO. Es una lucha de prejuicios. No hay violencia justificable, como no hay decisiones fáciles. No hay visión amplia. Sólo prejuzgamos. Sólo vemos el propio interés. En vez de luchar contra un sistema de pensamiento individualista, egoísta y destructivo sólo demostramos cuan dentro está su veneno.
Nuestras voces no se escucharán porque gritemos, porque seamos uno o un millón. Simplemente se escucharán cuando a los que llevan la sartén por el mango les convenga. La guerra es en verdad entre los de abajo y su sudor y consecuencia no tocará apenas los trajes que visten los de arriba. Dejémonos de golpear, apedrear, insultar, escupir y humillar entre nosotros, porque así solo les seguiremos demostrando lo débiles que somos.
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